Los jardines botánicos tienen una larga historia. En Occidente, hay referencias acerca de la existencia de una colección de plantas exóticas en Grecia, atribuida a Teofrasto, un discípulo de Aristóteles aficionado a la botánica, quien vivió entre los años 372 y 238 a .C. y en cuyo honor se bautizó la familia de las Teofrastáceas, del orden Primulales, arbusto que estamos  propagando en uno de los viveros del Jardín Botánico de Medellín.

En nuestro continente el concepto es también muy antiguo. Algunos estudios indican que los Aztecas crearon importantes jardines botánicos, que funcionaron como centros de investigación y aprendizaje sobre plantas nativas y procedentes de otros lugares.  La trascendencia que le daban a estos sitios era tal, que los pueblos vencidos en confrontaciones eran obligados a entregar, además de otros bienes y tesoros, plantas de su región, que luego eran cultivadas y aclimatadas en los jardines botánicos aztecas.

Ese interés por el conocimiento es una de las características que diferencia este tipo de jardines de los que no son botánicos, pues además del disfrute que se deriva de lo ornamental, tenemos una finalidad científica y educativa. En nuestro caso, el Jardín Botánico de Medellín Joaquín Antonio Uribe se constituye en un museo vivo. Nuestras  colecciones están científicamente organizadas. En el Herbario JAUM se conservan las colecciones exicadas o secas; las colecciones documentales están contenidas en la Biblioteca Andrés Posada Arango; mientras las colecciones vivas conforman el hermoso refugio de plantas de diversos grupos y especies, que todos podemos disfrutar en pleno corazón de la ciudad.

Como jardín botánico, ejecutamos programas permanentes de investigación básica y aplicada, de conservación in situ y ex situ, esto quiere decir, conservación en el entorno natural de la planta o fuera de él. Nuestra misión es generar, difundir y aplicar conocimientos científicos sobre la diversidad florística  de Antioquia y del país en relación con el trópico, contribuyendo a su valoración, conservación, restauración y manejo, con el fin de propiciar el aprovechamiento sostenible y ético de la flora, y contribuir al bienestar de los colombianos.

Nuestra actuación está amparada en la Ley 299 de 1996, mediante la cual el Congreso de Colombia determinó que la conservación, la investigación y el uso sostenible de la flora, son estratégicos para el país y prioritarios dentro de la política ambiental. Así mismo, definió la misión social que compromete a los jardines botánicos a partir del cuidado de la flora, y la obligación del Estado, en el plano municipal, departamental y nacional, de contribuir a la creación y fortalecimiento de estas instituciones, sean estatales o privadas sin ánimo de lucro, como es el caso del Jardín Botánico de Medellín.


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Certificado de excelencia
2015
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